Facebook y Twitter en el 19-S.

Tragedias como la del 19 de septiembre en México fue muy diferente a la de hace 32 años.  A partir de 1985 aprendimos a ayudar de manera voluntaria y a estar alerta, no sólo para enfrentar simulacros, sino para superar los desastres naturales que nos han dejado a su paso sismos y  huracanes. La comunicación y el uso de redes sociales marcaron la diferencia en el 19-S del 2017.

Un estudio de la Cruz Roja Internacional señala que el 44% de los usuarios preguntaría a otros usuarios de redes sociales cómo contactar con autoridades en caso de emergencias; el 35% solicitaría ayuda directamente a través de su página de Facebook y el 28% enviaría un mensaje por twitter. Las instituciones de ayuda en emergencia han notado que durante un desastre las poblaciones afectadas utilizan el teléfono móvil o su computadora para actualizar su estado en redes sociales y contactar a familiares y amigos.

Redes sociales para ayudar a damnificados.

Las redes sociales pueden ayudar a que las comunidades afectadas por un desastre se transformen en comunicadores e intervinientes. Facebook activó una alerta en el sismo del 19 de septiembre para verificar que los usuarios estén bien en los sitios en los que se sintió el movimiento telúrico (Puebla, Morelos, Distrito Federal). Además de este mecanismo, la plataforma permitió buscar o pedir asistencia como refugio, transporte, combustible, equipamiento, ropa y alimentos, en caso requerido.

Facebook y twitter se han convertido en las dos principales plataformas para ayudar a damnificados en situaciones de desastre. Japón es el tercer mayor usuario de twitter después de Estados Unidos y Brasil. En 2011 tras el gran terremoto de país nipón, el promedio de tuits aumentó de 3 mil mensajes por minuto hasta 11 mil, además se crearon 500 mil nuevas cuentas ese día. Estos mensajes agregaban un hashtag donde se incluían peticiones urgentes de ayuda, los cuales fueron retuiteados por millones de usuarios.

Twitter para gestión de crisis.

Tras el terremoto de Haití de 2010 ocurrió algo parecido. Los ciudadanos generaron miles de mensajes de petición de ayuda. El 92% de los filipinos han utilizado facebook y twitter cuando ocurre algún desastre. La investigación sobre el uso de redes sociales durante tragedias han demostrado que los mensajes generados en twitter son informativos en un 8% y para encontrar respuesta en un 65%.  El volumen  de información generado en estas plataformas son cada vez mayores, lo que ha obligado a las instituciones humanitarias a gestionar adecuadamente estos datos en situaciones de crisis.

México experimentó, a través de las redes sociales, el poder de una comunicación instantánea, rápida, solidaria y esperanzadora. En los primeros minutos se compartieron imágenes del sismo, el polvo aún disipándose de los edificios destruidos, la histeria de hombres y mujeres corriendo. Minuto a minuto fue creciendo el asombro de habitantes de Puebla, Morelos y la Ciudad de México, por un sismo mucho más fuerte que el registrado 11 días antes.

México y la solidaridad en redes sociales.

Bajo el Hashtag #FuerzaMexico los usuarios desarrollaron mensajes de solidaridad. Se enviaron mensajes para acudir a las zonas siniestradas para prestar ayuda en la remoción de escombros y el rescate de víctimas, así como la dotación de víveres.  De inmediato se hizo un acuerdo que todos respetaron, incluso aquellas cuentas que comparten cartones con sátira: no realizar memes, ni hacer mofa de la desgracia. Una característica de  los contenidos virales en redes sociales.

Frida Sofía y el reality show de televisa.

Otra característica de los social media que no pudo evitarse fue la información falsa. La búsqueda de “Frida Sofía”, una niña que nunca existió, fue la más representativa. En aras de recuperar el rating perdido ante la migración de sus televidentes a las plataformas digitales, Televisa construyó su propio Reality Show que terminó por sepultar la poca credibilidad que aún conservaba.  En el camino se llevó el prestigio de la Secretaría de Marina, que coloco al “espectáculo” sobre la institucionalidad.

Lo importante de es que estamos ante un nuevo paradigma de la comunicación pública y los desastres naturales. Las redes sociales ha modificado la forma de pensar y actuar, pero sobre todo, de reaccionar ante las tragedias.  El reto no sólo radicará ahora en el uso, sino en la conectividad, considerando que aún el 60% de la población mundial no tiene acceso a internet.

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