10 condiciones para hacer viables las Alianzas

El pragmatismo sobre los principios ideológicos predominan en las alianzas electorales, una práctica común en la mayoría de las democracias del mundo. En México parecía imposible reunir en un mismo objetivo a partidos de izquierda-derecha como el PRD y el PAN. Era como mezclar el agua con el aceite. Se le denominan “Alianzas Partidistas Ideológicamente Inconsistentes”. No comparten nada, excepto la ambición por el poder.

¿Por qué este tipo de alianzas son electoralmente viables? Es innegable que la mayoría de los militantes y simpatizantes han rechazado este tipo de coaliciones por la ausencia de congruencia y consistencia ideológica. A continuación presento diez condiciones para que este tipo de alianzas tengan éxito en las próximas elecciones de 2018 (Cansino; Morales, 2015, 30 Claves, V- III).

  1. La fortaleza del principal adversario a vencer. En México, la amplia concentración y conservación del poder que ha logrado el PRI, provee una razón suficiente y persuasiva para justificar una alianza. Derrocar al partido gobernante para apuntalar en su lugar el pluralismo y la tolerancia es un motivo que puede abonar en beneficio de las coaliciones de oposición.
  2. Tendrá mayores posibilidades de éxito si en las elecciones anteriores a las que ahora disputa al menos uno de los partidos que la integran, haya alcanzado una votación cercana a la del partido ganador. Aunque hay partidos como Nueva Alianza y el Partido Verde, que los 2 o 3 puntos que abonan, son suficientes para ganar una elección cerrada.
  3. Más que paridad de fuerzas, es deseable que uno de los partidos que integran una Alianza Partidista Ideológicamente Inconsistente sea considerablemente más fuerte que los demás en la zona en disputa como para imponerles sus preferencias sin mayores objeciones y contratiempos, como el o los candidatos y las características de la campaña.
  4. Nada es más riesgoso que postular a un candidato plenamente identificado con alguna de las fuerzas partidistas que la integran. Lo deseable mas bien es que el candidato no provenga de las filas de ninguno de ellos. De esta manera se podría enviar al electorado una señal clara de unidad en la diversidad, de inclusión y pluralidad.
  5. Además de la mayor fortaleza del principal partido a vencer es deseable que el gobierno emanado de dicho partido sea motivo de severos cuestionamientos por parte del electorado, ya sea por malos desempeños, por hechos de corrupción o por abusos de autoridad. Decirle al electorado que el partido gobernante no sólo se ha prolongado demasiado en el poder sino que lo ha hecho sin un mínimo de decoro y compromiso social.
  6. Muy poco podrá lograr una alianza si alguno de los partidos son fuertemente cuestionados o tienen un creciente desprestigio. Ya sea por malos resultados o por actos de corrupción. Si un partido señalado negativamente se integra a una coalición no hará más que transferirle la mala imagen que tiene. Y en lugar de sumar, le restará.
  7. Será una fortaleza presentarse como una alianza de alcance nacional, con presencia simultánea en diferentes entidades del país. Para ello es importante anteponer los intereses nacionales de la coalición, a los personales o de los grupos locales. El alcance nacional de una coalición es señal de fuerza que permitirá confianza en el electorado para multiplicar y defender sus triunfos.
  8. Nada más difícil para una alianza que cargar indirectamente con el desprestigio del Presidente de la República. En esas circunstancias poco puede hacerse. Si acaso, esperar que los indicadores negativos que se presentan en otras entidades producto de los malos manejos del gobierno federal no sean tan profundos y críticos en las entidades donde contendrán, o que la problemática local no sea asociada directamente por los electores a fallas del gobierno central sino del gobierno local.
  9. Una Alianza Partidista Ideológicamente Inconsistente es por definición un conjunto de partidos que no tienen nada en común pero que deciden contender juntos para ser más competitivos. En virtud de ello, si los partidos que las integran no son capaces de moderar sus posiciones, normalmente antagónicas, al menos durante la campaña, no tendrá ninguna posibilidad de éxito.
  10. Es importante reconocer la dificultad que tienen este tipo de alianzas para convencer al electorado de sus bondades, porque nace con el estigma de la incongruencia. A ello se suma la actitud de electores tradicionalmente apáticos y poco participativos. Un buen nivel de participación electoral podrían generales mejores resultados. Tendrán atractivo y mayor resonancia las propuestas nuevas y audaces, así como el valor simbólico de una coalición entre adversarios históricos.

No está probado que este tipo de alianzas que tienen éxito electoralmente, se traduzcan en automático en gobiernos eficaces o aceptables socialmente. De hecho, son más los factores que abonan a creer que los gobiernos emanados de estas coaliciones terminarán siendo inestables y poco exitosos en la práctica. Deben conciliar intereses muchas veces contradictorios o antagónicos. Sólo constituyen un activo que bien aprovechado por los partidos aliados les permitirá ganar una elección competida.

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