El quiebre del sistema

Si leemos adecuadamente las variables de la elección en el Estado de México, la próxima gobernadora será la candidata de Morena, Delfina Gómez. Aunque un eventual triunfo del candidato priista Alfredo del Mazo, no evitará un escenario mucho más adverso para las elecciones presidenciales del 2018 y un definitivo quiebre del sistema. A continuación 7 variables que explican la elección del próximo 4 de junio:

1 ) La crisis política del régimen, representado por el PRI, es un estado inestable puesto en evidencia por la inexistencia de equilibrio entre demandas políticas, apoyos, procesos decisionales y outputs o respuestas en el nivel de la relación de estructuras de autoridad-comunidad política. Una de las consecuencias de la pérdida de equilibrio se expresa en el debilitamiento o fractura del régimen dominante.

2) Una baja aprobación al Presidente de la República. Sólo dos de cada diez ciudadanos aprueban la gestión de Enrique Peña Nieto. El nivel de popularidad más bajo, para un primer mandatario, en la historia de México. Desde los lamentables sucesos de Ayotzinapa, que mataron el sueño reformador, la caída en los niveles de aprobación ha sido constante.

3) Voto anti-sistema. La despolitización, la pérdida de valores doctrinales de los partidos, el discurso tecnocrático y la ausencia de unidad e interés hacia los temas nacionales, han convertido a los ciudadanos en electores pasivos que sólo reaccionan cuando tienen la oportunidad de hacer perder al partido en el gobierno. Ya no es voto de castigo, sino una actitud de rechazo, revanchista. Un voto anti-sistema que se oculta y sólo aparece en momentos coyunturales que le permiten al ciudadano descargar su molestia, su enojo.

4) El tema de las campañas: la corrupción. El enriquecimiento de la clase política en contraste con el aumento en los niveles de pobreza de los ciudadanos ha puesto a debate el tema de la corrupción. En campaña fue detonado en el formato de escándalo que se produce cuando un político es acusado de realizar, en el presente o en el pasado, practicas ilegales o poco éticas. Normalmente dichas prácticas tienen lugar en secreto y se convierten en escándalos políticos cuando reciben una inesperada atención mediática.

5) Los candidatos. Aunque en la ficha curricular presenta mayor experiencia y trayectoria, Alfredo del Mazo carga con el rechazo a su partido, el parentesco con el Presidente y la herencia de una familia que ha controlado el Estado de México a través de los años. En tanto que Delfina, sin muchas tablas políticas, genera empatía con el grueso de la población (nivel socioeconómico D+) y trae la marca de Morena. Lo relevante es que parece la mejor opción que tienen los mexiquenses para sacar al PRI del Estado de México. Mientras que Josefina Vázquez del PAN y Juan Zepeda del PRD, sólo cumplen su tarea de vasos comunicantes al dividir el voto Anti-PRI.

6) El voto oculto define el triunfo. Un empate técnico en realidad no lo es, porque normalmente un margen de error está en el rango de +/- tres a cinco puntos porcentuales. Si un 35% que está a favor de Alfredo del Mazo, podría ser en realidad un 32% y, en cambio, si un 32% está a favor de Delfina Gómez, realmente sería del 35%. Pero lo mas importante, del voto que se oculta en el no sabe/no contesto y que supera el 20%, podría apoyar a los candidatos opositores al PRI, con una mayor proporción a la candidata de Morena en no menos de 10 puntos porcentuales.

7) La aspiración de cambio no sólo es alta a nivel nacional. En el Estado de México, nueve de cada diez ciudadanos, han expresado su aspiración por un cambio de régimen. Quieren ver perder al PRI y esperan que un candidato o candidata pueda canalizar esa aspiración. Es un cambio justiciero que sintetiza la capacidad real del elector de otorgarle una oportunidad de tomar el poder a un partido diferente al que los ha gobernado durante tantos años.

El proceso electoral en el Estado de México, denominado tradicionalmente como la “madre de todas las elecciones”, ha sido un gran laboratorio. Veremos en el 2018 las mismas variables que determinarán al candidato y partido ganador: la crisis política del país (crisis económica, crisis de credibilidad), la aprobación del Presidente que podría caer a un dígito, el voto anti-sistema que seguirá creciendo, el voto oculto que seguirá dando sorpresas (así fue en 2016, en Nuevo León, Cuernavaca, Chihuahua, Tamaulipas), los mismos temas de campaña (corruptos Vs menos corruptos), y la aspiración constante de cambio.

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