La Estrategia “boomerang” del PAN

Al parecer, la campaña de ataque diseñada por el norteamericano Mark Penn, asesor del PAN, para denunciar actos de corrupción en dirigentes y funcionarios públicos que militan en el PRI, generó un efecto boomerang. De acuerdo con la última encuesta del Financiero-Parametría, la diferencia entre el PRI y PAN es de 8 puntos, la más amplia registrada durante 2015.

La lógica es simple: el rechazo a los partidos políticos es generalizada. No únicamente hacia el partido en el gobierno. El PAN calculó mal su estrategia de ataque y produjo un rechazo a su propia oferta, fundamentalmente porque adoptó una actitud de «doble moral».

O como lo define Anjo Nava (2014): “ser mustio en México habla de un comportamiento hipócrita en los individuos. Una doble cara que es un reflejo de los diferentes criterios que una misma persona utiliza para juzgar un mismo acto”. Los electores, más observadores y críticos, lo entendieron muy bien.

En marzo, antes de iniciar la elección de diputados federales, el PRI y el PAN registraban una distancia de apenas 3 puntos. Ahora hay entre ellos 8 puntos porcentuales de distancia. En el último mes, el PRI creció de 30 por ciento de preferencia a 32 por ciento, mientras que el PAN bajó de 27 a 24 por ciento. Como analiza la propia casa encuestadora: “los cambios, si bien son marginales, van en direcciones opuestas; mientras la primera fuerza electoral sube, la segunda baja”.

encuesta01

Las campañas se ganan o se pierden, antes de empezar.

Para analizar, desde una perspectiva teórica, cual ha sido el error del PAN, vayamos al esquema de Lazarsfeld (1948), sobre las tres funciones que se le atribuyen a una campaña política: a) la de activar predisposiciones latentes; b) la de reforzar predisposiciones pre-existentes, y c) la de persuadir al electorado indeciso.

Y en este sentido, el propio Lazarsfeld apuntaba que las contiendas estaban ganadas o perdidas con antelación, debido principalmente a las determinaciones del contexto sociocultural de los votantes sobre sus predisposiciones de voto. El PAN le apostó a que el rechazo a la corrupción, como uno de los tres temas centrales de su campaña (además de seguridad y empleo), era atribuible únicamente al PRI, cuando la «percepción ciudadana» asocia a la política con la corrupción e incluye a todos los partidos.

Hemos afirmado siempre que existe una diferencia entre la manera de cómo vota el estadounidense y cómo se vota en el contexto latinoamericano. Parece que Mark Penn, exasesor de los Clinton y autor de la campaña son #PRIngaderas ¿A poco no?, trató de ejemplificar las bases de un modelo tradicional de persuasión cuyas suposiciones centrales son: a) la eficacia de una campaña política se mide en términos de su capacidad para motivar, convencer y reforzar al electorado; b) la capacidad de respuesta está condicionada por el grado en el cual el electorado se adhiera o aleja de los postulados partidistas; c) el éxito propagandístico depende del grado de saturación que las campañas registren en todos los medios de comunicación posibles; y d) el electorado es heterogéneo en términos de su interés o desinterés (y por tanto, exposición e involucramiento) en las campañas electorales.

Campañas de Ataque y Defensa.

Los objetivos de fondo de una campaña de ataque según Durán Barba (2010) son: a) conseguir nuevos votantes o apoyos; que el atacado pierada votantes o apoyos, y b) dejar de perder votos o apoyos; impedir que el atacante consiga nuevos apoyos. Si con el ataque no se pueden conseguir votos, el ataque no tiene sentido. Si con la defensa no se logra impedir el propio desgaste, la defensa no tiene sentido.

Los objetivos secundarios del ataque, particularmete en redes sociales, y que tienen un propósito psicológico, son: a) provocar la ira del adversario y fomentar su vanidad para que se destruya a si mismo; b) desmoronar psicologicamente al atacado; c) hacerle perder el tiempo.

pringaderas

 

Hay ataques que no requieren respuesta. Pero cuando es el único tema que subyace en el ánimo del elector, es necesario defenderse. Así lo hizo el PRI, con el mismo tono y en el mismo espacio. Incluso, sugiere el propio Durán “si el ataque le da réditos, entonces responda y provoque al atacante para que lo siga atacando con el mismo tema”.

Corrupción, un pasivo de la política.

En Latinoamérica, un proceso electoral debe ser concebido al mismo tiempo como un momento «crítico» de la sociedad donde el electorado es orientado a «tomar partido» en función de ejes de polarización introducidos por las estrategias de comunicación política. Más que convencer o reforzar, la campaña política polariza. La estrategia de comunicación del PAN debió asegurar que su tema central «corrupción» presentara una verdadera plataforma de oposición ante su principal adversario.

Es una realidad que las democracias funcionan en la medida en que el ciudadano percibe diferencias tangibles entre los partidos políticos que componen la arena política. Cada partido político tiene activos, beneficios percibidos por los electores: tangible (obras, instituciones, plataforma política) e intangible (simbólicas e ideas). Los partidos también tienen pasivos. Temas que son percibidos como aspectos negativos. El tema de «corrupción» es un pasivo de todos los partidos en Latinoamérica. No son atribuibles únicamente al PRI o al PAN.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s